Pongamos que te comes unos macarrones pero están muy calientes y te quemas. Pongamos que los escupes del dolor, pero tienes tantas ganas de probarlos que los vuelves a meter en la boca aún a sabiendas de que queman. Y vuelves a quemarte, y vuelves a escupirlos, y vuelves a morderlos y vuelves a quemarte. Pueden pasar dos cosas, o bien con el tiempo los macarrones se enfrían y ya puedes comerlos con tranquilidad, o bien acabas con la lengua tan quemada que nunca vas a poder comerte esos macarranes.
Pongamos que te comes unos macarrones pero están muy calientes y te quemas. Pongamos que los escupes del dolor pero a pesar de las ganas que tienes de probarlos no los vuelves a meter en la boca. Pasa el tiempo y sabes que los macarrones ya están fríos y podrías comerlos sin preocupaciones, pero te han quemado tanto la primera vez que ya no te atreves a comerlos. De hecho, necesitarías que los macarrones vieniesen no solo a explicarte que ya no queman sino a demostrártelo con hechos.
En el primer caso te comerás los macarrones, aunque ya no los saborees, pero en el segundo caso no te comerás los macarrones, porque no han venido a decirte ni a demostrarte nada, porque los macarrones son solo eso, macarrones.
Si queréis un consejo de la tita Quejica, no deis un paso atrás ni para coger impulso, si los macarrones te han quemado hazte spaghetti que suelen ser menos traicioneros. A no ser, claro está, que los macarrones de verdad sean extraordinarios y puedan hablar...

Me has dejado pensado... creo que querías decir otra cosa y has hecho un símil, no???... o todo es puro macarrón?.:-)
ResponderSuprimirVale, me voy a comer. Espero no tener que escupir, que como fuera... La imagen y eso... ;P
ResponderSuprimirBesos.
Mi agudísimo sentido arácnido me dice que no estás hablando de macarrones jajajaja
ResponderSuprimirTu actualización me ha recordado a esta otra:
http://cartasamifuturoyo.blogspot.com/2011/11/bye.html
Un beso!!
Marina, es un síjil que podría aplicarse tanto a los macarrones como a muchas otras cosas ;-)
ResponderSuprimirBesos!
Quejica
Jauroles, si comes fuera mejor no escupir, ten cuidado, después no digas que no te avisé.
ResponderSuprimirAhora mismo ahí voy a leer. Porque es cierto, tienes un gran sentido arácnido jejeje.
Besos!
Quejica
Que levante la mano el que que nunca haya utilizado el blog para escribir con segundas :)
ResponderSuprimirJajajaja, qué gracia me ha hecho eso, ahí caemos todos creo yo, por minúsculo que sea la frase que hayamos puesto caemos todos jeje.
ResponderSuprimirCuantas veces me habrá pasado esto de escupir la comida por quemar, pero el hambre puede conmigo...
ResponderSuprimirY que haces si los macarrones son diferentes, si se arrepienten de haberte quemado y vienen a hablarte y juran y perjuran que nunca jamás te volverán a quemar?...que haces entonces? Te fías de unos macarrones que te quemaron tanto que te hicieron daño en la lengua?...o te olvidas de los macarrones, por muy habladores que sean, y te pasas a los espaguetis?
ResponderSuprimirYo estoy a punto de olvidarme de la pasta en general y pasarme a las ensaladas, que no corres el peligro de quemarte.
:-)
Nada, aquí hay que probar los macarrones, quemarse, beber agua fría y esperar a que se enfríen....¿quién dijo miedo?...No hay que rendirse.
ResponderSuprimirBesitos.
Henry, el hambre puede con todos en algún momento.
ResponderSuprimirXiana, no había pensado lo de las ensaladas, no es tan mala idea. De todas formas, si los macarrones aparte de hablar te demuestran de alguna forma que están fríos, quién sabe...
Aran, quemarse con una vez llega, incluso con dos tiene un pase, pero más veces ya es excesivo ¿no crees?
Besos a todos!
Quejica
original la parábola...Pues si, si queman no hay que deseperar, igual hay que dar una segunda oportunidad, pero con cuidado, no vaya a ser que se repita el incidente.
ResponderSuprimirUn beso!
Jó, Quejica, hoy no he comido casi, o he malcomido, y con esta historia de tus macarrones ¡me ha entrado hambre!, voy a prepararme ...unos spaguettis!!.
ResponderSuprimirUn besote
Meg, yo pienso como tú, aunque a veces dar esa segunda oportunidad cuesta mucho.
ResponderSuprimirLaura, así me gusta, que hagas caso de mis recomendaciones, spaghettis mejor ;-)
Besos!
Quejica
Yo no tengo ese problema: siempre como los macarrones fríos, y sólo con bonito. Sí, soy muy raro :P
ResponderSuprimir¡Besos!
Álvaro F.
No eres raro Álvaro, yo si llego a casa y tengo mucha hambre me los como como sea.
ResponderSuprimirBesos!
Quejica
Jejeje me ha gustado mucho y si coincido en que por ahi hay un mensaje oculto! Pero mira, a mi ahora me ha dado hambre!!! Y no puedo comer macarrones!!! Snifff!!!
ResponderSuprimirUn saludo!
Marta
Marta, ¿no puedes? Pues a otra cosa mariposa.
ResponderSuprimirBesos!
Quejica
Y a mi que me ha entrado hambre, ja ja ja
ResponderSuprimirUn besote.
Me gusta, es muy original!
ResponderSuprimirBesitos
Mar
Odry, pues come algo, ya que las ganas ya las tienes, jejeje.
ResponderSuprimirMuchas gracias Mar.
Besos!!!
Quejica