![]() |
| Imagen encontrada en El Bloc del Joan |
"A veces en la vida la dificultad de la pendiente te hace olvidarte de que no paras de progresar y subir" (Albert Espinosa). En mi opinión la dificultad de la pendiente es muy alta, porque se lucha contra uno mismo. Como dice El Clip de Word, "pareces intoxicada por disolvente porque piensas demasiado", ahogarse no en un charco, sino en una simple gota que cayó de un árbol. Ser más dura contigo misma que con los demás. Pero finalmente verlo y recordar que es un error no levantarse con una sonrisa en la cara todos los días. Elegir no volver a decir lo que sientes, saber que te divides en dos partes, elegir la segunda porque es más fácil mostrar esa a los demás, porque parece que no duele. Ser inflexible por una vez, prometer ser hermética en todo momento aunque se sepa de antemano que es una de esas promesas que no se cumplirán para siempre pero sí por el tiempo suficiente. Y al final, estar de pie encima de cama, tropezarte, pensar que vas a caerte, escuchar un "casi te matas" y reírte, y ver la luna.

En el término medio está la virtud, y la salud mental. Tan malo es no pensar como hacerlo demasiado. Nos taladramos mucho a nosotros mismos.
ResponderSuprimirMe ha gustado mucho el título del post.
Un besazo!
El título lo puse porque hoy es ese día para mí, hasta que se termine el año no puedo tener otro, como diría Pablo Neruda "Queda Prohibido".
ResponderSuprimirBesos guapa!
Quejica
Estoy con Aran, en el término medio, no castigarse, pero tampocco relajarse....
ResponderSuprimirUn beso!
Pues ya tengo el cupo éste año.. así que me pido ya sólo estar contenta.:-(
ResponderSuprimirMeg, es cierto, término medio, pero qué difícil es de encontrar.
ResponderSuprimirMarina, si ya tienes el cupo de este año entonces nada de más días tristes ¿eh?
Besos!
Quejica
Me ha encantado esta entrada. Son los momentos más difíciles los que nos enseñan grandes cosas. Por ahí dicen que la vida es como un mal profesor, que primero te pone el examen y más tarde te enseña la lección. Sin embargo, siempre, siempre, hay que salir adelante.
ResponderSuprimirBesos mil.
Mar
Gracias Mar, es cierto, me he dado cuenta de que sí que se aprende.
ResponderSuprimirBesos!
Quejica
Yo permitiría un minuto al día de soledad. Para poder ser egoista y pensar en mi mismo. Olvidarme de todo, de todos... y descansar. Después volvería a ponerme la mochila y seguir subiendo.
ResponderSuprimirBesos
Estoy de acuerdo contigo Henry, por lo menos un minuto egoísta nos merecemos.
ResponderSuprimirBesos!
Quejica
...pero un minuto nada más, que si son más corres el riesgo de volver a estar triste, de volver a exigirte demasiado, de volver a ver gotas llenando el vaso. Aunque yo me quedo con la mitad que dice lo que siente...lo que te callas, se vuelve nuevas gotas que siguen colmando el vaso día tras día. Yo prefiero descolgar esa mochila de los hombros, para subir mejor la pendiente...y prohibir del todo los días tristes!
ResponderSuprimir:-)
Xiana, es cierto, hay que tirar la mochila para subir más rápido. Eso sí, los días tristes yo ya los tengo más que prohibidísimos.
ResponderSuprimirBesos!
Quejica